De manera clara y sin tecnicismos, explicamos el proceso de la mampostería . Es un sistema de construcción antiguo y que garantiza soluciones reales y deja satisfecha a la mayoría de los que lo utilizan. Un ejemplo icónico constructivo es el acueducto de Segovia.

mampostería

Del latín manus positus, poner con las manos, la mampostería consiste en construir superponiendo rocas, ladrillos o bloques de cemento, que pueden estar sin labrar o con una labra muy tosca. Los materiales que se emplean, denominados mampuestos, se colocan aparejados de manera manual empleando una argamasa de cemento o cal, con arena y agua.

Según la función y utilidad que se pretendan, se diferencian dos tipos: la portante, cuya función es estructural; y la no portante, que va a servir para dividir espacios sin soportar techos ni niveles superiores. Ambas aplicaciones constituyen un magnífico sistema constructivo tradicional , que minimiza el desperdicio de los materiales que emplea y genera sólidas fachadas para construcciones en grandes alturas. Veamos al detalle las distintas características.

Guía para el proceso de mampostería

Los muros realizados con piedra natural, estructurales o para pórticos proporcionan una gran durabilidad y resistencia. Desde el inicio, en su proceso constructivo, los bloques se pegan en traba mediante mortero en capas de ± 1 centímetro de espesor, garantizando así el comportamiento adecuado de las piezas hasta finalizar la obra. Estos son los pasos básicos a tener en cuenta:

  • Preparar el terreno. Implica la limpieza del área de trabajo, drenando el interior y los laterales para evitar empozamientos, ubicar la excavación idónea y colocar los refuerzos estructurales embebidos en la cimentación.
  • Construir la cimentación. Con las celdas verticales para los bloques estructurales.
  • Instalar la primera hilada. Verificando la dimensión de la estructura y los vanos.
  • Hiladas sucesivas. En ellas se van colocando las marcas que aseguren la construcción de manera nivelada. Para una correcta distribución, hay que considerar distintos espacios en altura, que permitan colocar piezas enteras. Resulta esencial cuando lo que se desea es dejar elementos a la vista.
  • Piezas. Se van colocando piezas niveladas y aplomadas, controlando el espesor del mortero y los correspondientes refuerzos horizontales. En los laterales o las celdas de las piezas, ya se disponen las instalaciones para los servicios eléctricos, de agua, sanitarios, etc.
  • Refuerzo en altura. Al alcanzar la altura deseada, se instala un refuerzo. Generalmente, los muros se apoyan en el entrepiso o una placa de cubierta, con un remate que ancla y complementa la estructura para poder darle mayor rigidez.

En conclusión, para todos aquellos que deseen construir con piedra natural, los distintos tipos de mampostería permiten reducir los desperdicios de los materiales empleados, favorecen una gran solidez constructiva y garantizan el mejor resultado en todo tipo de edificaciones. Estaremos encantados de informarte más sobre este tema, contacta con nosotros !!!

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