Los muros de escollera son los elementos de contención o sostenimiento del terreno, formados por grandes e irregulares bloques de piedra sin labrar y colocados de forma individual mediante maquinaria específica.

Estos bloques, cuya masa variable oscila entre los 300 y 3.000 kg, se encajan unos con otros atendiendo a su geometría más o menos prismática, de forma que entre ellos quede el menor número de huecos posibles. De este modo, el muro quedará dotado de un mayor peso específico y una mejor estabilidad que contribuirán a cumplir mejor las funciones para las que está previsto.

Tipos de muros de escollera

Principalmente y atendiendo a la función que cumplen vamos a diferenciar dos tipos de muros de escollera:

 Muro de contención de laderas y taludes en desmonte. Tiene como función contener el empuje del terreno natural sobre el que se construye. Suele ejecutarse sobre laderas o taludes en desmonte que presentan problemas de estabilidad o que pueden sufrir desmoronamientos.

 Muro de sostenimiento de rellenos. Este tipo de muros, en cambio, se construyen como un elemento más en rellenos y compactaciones, cumpliendo una función de sostén de las tierras que conforman el relleno.

 los muros de escollera

Muro de escollera vertida. En este tipo de muro de escollera, los elementos pedregosos se colocan al azar dejando mucho hueco entre ellos, se encuentra en obras marítimas y fluviales, incluso en algunas presas. También puede utilizarse en carreteras en la construcción de mantos drenantes y en edificios en mal estado.

Icono muros de escollera¡Infórmate!

Ventajas que nos ofrecen los muros de escollera

Gracias a los huecos resultantes entre los bloques de piedra, los muros de escollera son capaces de drenar muy fácilmente, favoreciendo la permeabilidad del terreno y evitando problemas relacionados con humedades o condensaciones.

Además, el aspecto natural que presentan estos muros favorece su integración en el entorno.

Por último, cabe destacar que estos muros poseen una buena capacidad para adaptarse a los movimientos del terreno, sin que ello conlleve daños en su estructura.

Proceso de construcción del muro de escollera

El proceso de construcción de un muro de escollera se compone de la cimentación y la construcción del cuerpo del muro.

Cimentación

Para realizar la cimentación, excavamos la profundidad especificada en el proyecto, que debe ser de un metro, como mínimo. Eliminamos los elementos extraños y, así, conseguimos una superficie de apoyo regular con contrapendiente, que facilite la colocación de los grandes bloques pétreos. Estos se obtienen, normalmente, por voladura. Presentan forma prismática y caras rugosas. El peso de estos bloques suele estar comprendido entre los 300 y los 3000 kilos, por lo que empleamos máquinas retroexcavadoras para su colocación, uno por uno, para formar el muro.

Una vez terminada la excavación, rellenamos la zanja usando las piedras. A continuación, vertemos hormigón entre las mismas. Esto se realiza en dos fases. En la primera, rellenamos casi la totalidad del cimiento, dejando vistas las caras superiores de las piedras de la última fila. Para la segunda fase, colocamos la primera línea de escollera correspondiente al cuerpo del muro y vertemos hormigón hasta la cota del terreno.

Cuerpo del muro

Las piedras de escollera se disponen consiguiendo su propia estabilidad y la contrainclinación con una relación aproximada de 3H:1V. Durante la colocación se altera la orientación de los bloques, jugando con los diferentes tamaños, de manera que la dimensión mayor unas veces sea paralela al muro y otras perpendicular.

Para asegurar la trabazón entre las diferentes piedras, dejamos entre bloques contiguos el menor hueco posible. Cada elemento apoya su cara inferior en, al menos, dos bloques de la fila inferior. Estos están en contacto con los adyacentes por los laterales y, de igual forma, con dos piedras de la hilada superior. Con este sistema, tratamos de evitar la formación de columnas de escollera.

El rozamiento entre los diferentes bloques de piedras juega un papel muy importante en la estabilidad del muro de escollera. Para ello, podemos emplear hormigón de forma puntual, en pequeñas cantidades, siempre y cuando sea de consistencia seca. Lo utilizamos en determinados bloques para aumentar el contacto entre piedras, siempre después de terminada la fila y sin que esto impida el drenaje del muro.

Cuando la altura necesaria del muro sea superior a la que alcanza la maquinaria empleada, realizamos rellenos provisionales, para emplear como plataforma, que retiramos posteriormente.

En algunos casos, por ejemplo, cuando lo que queremos es reducir la porosidad del muro, podemos verter hormigón de consistencia fluida o blanda, pero el muro siempre tiene que conservar un mínimo de un 10 % de porosidad, de manera que garanticemos el drenaje.

Durante los trabajos, un operario maneja la máquina, para la selección de cada bloque de piedra. Este se asegura de conseguir la geometría del muro de escollera.

Nuestro servicio

Apostamos por la calidad en el proceso ejecutivo, desde la selección de los mejores materiales hasta la aplicación de técnicas que optimicen el resultado, a fin de ofrecer soluciones reales y garantizar la funcionalidad, durabilidad y ventajas de nuestros muros de escollera.